Para ver las cosas de otra manera

Visitar un museo de arte contemporáneo con los niños resulta de lo más divertido y entusiasmante porque ellos sí saben de qué se trata. Estas vacaciones pudimos visitar algunos museos, pero el que más disfrutamos fue el MUAC en el Centro Cultural de la UNAM. Al ver la exposición del artista venezolano Carlos Cruz-Diez, pudimos preguntarnos muchas cosas, como: ¿qué significaba que su obra fuera sobre colores que se mueven? o ¿cómo fue el artista investigando y perfeccionando su técnica hasta llevarla de los cuadros a objetos o esculturas o instalaciones?  hasta que llegamos a la pregunta más importante, ¿para qué sirve el arte en la vida? y entre muchas cosas, Eliseo dijo algo que nos maravilló: pues es muy fácil, para aprender a ver las cosas de otra manera… 

Sofi por su parte estuvo muy contenta y atenta y nos dijo que había estado muy divertido. Una de las piezas de las otras salas que más le gustó a Eliseo fue la del proyecto en el que exhiben macetas con maíz transgénico en las que no puede crecer otra cosa ni darse otro tipo de vida debido al herbicida que ataca todo, excepto al maíz modificado. Eliseo estuvo muy intrigado con respecto del experimento y las consecuencias de usar ese tipo de maíz en México; aunque la cuidadora que está en esa zona del museo no estaba ni muy contenta ni muy capacitada para interactuar con los niños que visitan el museo, se enojaba cada vez que Eliseo pasaba por el letrero que estaba en el piso, en fin.

En la exposición Por amor a la disidencia, Sofi dijo que estaba raro cómo sonaba la música.

Yo fui porque quería ver La promesa y me latió mucho, porque en este país hemos padecido esas “promesas” de consecuencias atroces para la vida en común.

Disfrutamos mucho la visita al MUAC y esperamos regresar muy pronto, mientras píquele aquí para que vea de lo que se está perdiendo.

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