La reforma educativa

Hasta Peña lo va a entender:

La reforma ‘educativa’ en discusión está hecha por políticos que, obvio, no han investigado ni tienen experiencia en el ámbito educativo; en muchos casos ni como alumnos, ya no digamos, como profesores. Así que esos políticos serían los menos indicados para decirnos qué es lo que nos conviene como sociedad en lo que a aprendizajes y centros de educación estamos hablando. Y ¿por qué es un tema tan relevante? Porque de la forma en que nos imaginemos la educación dependerá la manera en que nos desarrollemos como sociedad. En todo caso, la propuesta de reforma trata de lo que les conviene a ciertos políticos, en su calidad de representantes de banqueros y empresarios, no como servidores públicos de esa sociedad en la que la inmensa minoría somos fuerza laboral diversa.

Después de revisar grosso modo la reforma nos damos cuenta de que en ninguna parte se habla de modelo pedagógico, ni de metodología, ni contexto, diversidad lingüística o étnica ni cosa parecida. Los términos de la reforma son los que utilizan  banqueros y empresarios para administrar negocios con evaluación, calidad, eficacia, permanencia, entre otros. Pos, ¿no que era reforma educativa? En efecto, está es una reforma laboral que sin duda va en contra de las condiciones laborales de los trabajadores de la educación y como la otra reforma laboral en ningún lugar se habla de conciliación ni responsabilidades familiares, condiciones necesarias para que el trabajo sea digno. Estas reformas pretenden hacer aún más precarias las condiciones laborales de cualquier trabajador. En el caso de la reforma educativa, se pretende adelgazar al máximo la responsabilidad del Estado para con el estudiantado, los profesores y toda la infraestrucutura para educar.

Por cierto, ningúna reforma educativa que asuma que lo más importante es evaluar para que el “producto” sea eficiente ha logrado tener los resultados sorprendentes de países como Finlandia. Para ellos, como hemos visto, la mejor forma de que la educación forme buenos ciudadanos consiste en cuidar, apreciar y valorar  a sus profesores, también en crear condiciones e infraestructura favorables como bibliotecas, escuelas e institutos públicos, gratuitos, universales y laicos. Esa sí que sería una reforma.

Así que, díganme si no es el sentido común de cualquier trabajador, ponerse del lado de otros trabajadores, para que entre todos, mejoremos las condiciones laborales de todos; y de paso, aprendamos más de la solidaridad y de la diversidad social de este hermoso país.

Una explicación que hasta Peña entendería (si pudiera leerla, claro) 

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