¿Qué precio tiene el arte?

Tracy Emin

Tracy Emin

Tracy Emin es una artista británica quien —al igual que la mayoría de las artistas del mundo— ha padecido el recibir menor representación, paga y reconocimiento por trabajos artísticos que los que reciben los hombres.

http://vimeo.com/80772625

Digamos que los asuntos del mundo del arte reproducen las mismas malas prácticas de los campos laborales y sociales; una de ellas, sumamente evidente es pagar y reconocer el trabajo de alguien de acuerdo con criterios más inciertos  que los que tendrían que ver con el trabajo mismo; por ejemplo, pagar de acuerdo con el color de piel, la alcurnia, origen étnico, las “relaciones”, o en su defecto, los órganos sexuales con los que se nació, y si te tocaron femeninos, pues ya sabemos.

En México, las cosas no difieren de las estadísticas documentadas en otros países, que a a pesar de la denuncia, difícilmente se han movido hacia números menos desiguales. Es sumamente relevante el trabajo que ha realizado el MUMA, en lo que a mujeres mexicanas en el arte se refiere. En este espacio se documenta quiénes son y qué hacen, además de organizar exhibiciones, muestras y análisis de la obra de mujeres mexicanas.

MUMA, 2014. Mujeres detrás de la lente

MUMA, 2014. Mujeres detrás de la lente

Desconozco trabajos con esa tónica en el ámbito de la escritura, pero recientemente en Tijuana, la editorial Piedra Cuervo publicó una compilación realizada por Gidi Loza Cuerpo+mente+ lenguaje. El libro es sumamente valioso porque en él se piensan, se procesan, reflexionan, sienten y perciben estas cosas de las mujeres que escriben. Los materiales que reúnen el libro son inquietantes, disímiles, desbordantes, juguetones y sumamente disfrutables y contradictorios, lo cual me parece doblemente generoso.

Mujer que escribe, (“Fragil, NO TOCAR”) de Amaranta Caballero explora a partir de la biografía de mujeres que escriben esta relación entre vida, trabajo artístico y muerte que devela muchos de los tópicos que las estadísticas ponen en números: pobreza, marginación, discriminación, horror. De la exigencia de mayor visibilidad, representación, paga y reconocimiento de las mujeres que hacen arte y escriben, a exigir que se detenga la violencia de todo tipo que se cierne sobre nuestras amigas, hijas, hermanas, madres, conocidas, vecinas, desconocidas lo que existe es acto de congruencia y solidaridad. Exigir mejores condiciones de trabajo, incluyendo el trabajo artístico realizado por mujeres, es exigir mejores condiciones de desarrollo para todas las personas.

El estado de las cosas es grave. Sobre todo si pensamos en algunos escándalos de mujeres cercanas a hombres políticamente muy poderosos, digamos, primeras damas o hijas de secretarios o ex-secretarios quienes a pesar de estar, digamos en espacios privilegiados, han recibido golpizas documentadas que han terminado en impunidad y olvido. O el terrible caso de Yakiri, quien al defenderse, pasó de víctima a presa.

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