Una sucesión de amaneceres

Mario Montalbetti

 

I

No sabes lo hondo que es lo vasto que es
viajar serpentino entre los rayos de una bicicleta
robada al vecino

Así aparece el primer tema rodando por las arboledas
una buena mañana el primer tema que es el tema del miedo
del miedo a caerse al suelo del miedo a las cosas
a las que tenemos que acercarnos para verlas de cerca
del miedo a lo que repta como si caminara miedo
a perder el habla miedo a perderlo todo que es el miedo
a morir que no es lo mismo que el miedo a la muerte

morir es un acto cometido fuera del verso

es ilegible es arrimado se muere siempre afuera siempre
entre ruidos siempre en suburbia morir es un ademán
como quien entra en actitud de ejecutar algo

sólo que nada y sólo que siempre al final

la muerte en cambio es parte del verso se diría
parte misma del verso es un cuerpo extraordinario

no sabes lo hondo que es lo vasto lo impredecible

más impredecible que la danza de una lengua de fuego
más impredecible que un mal sueño al tercer día
de haber emprendido un viaje esto es lo más impredecible
lo más impredecible es lo que vas a pensar a continuación
ahora que ya te has gastado todos los puntos seguidos

porque todo absolutamente todo cuenta

el primer tema es el tema del miedo es el tema
de las dos miradas que cruzan a mitad del ojo
el tema de las dos miradas que se cruzan sin verse

dando simplemente la sensación de un encuentro
que no se ha llevado a cabo como si una bala
pasara cerca del hombro y dijéramos casi mientras
sentimos una ligera vibración en el aire un silbido
plateado casi un temblor helado un mal de ojo
que nos envuelve sin dejarnos reaccionar

y emergemos perplejos y emergemos hastiados
de tanto hablar en lenguas

pero igual gracias por preguntar

gracias por registrar con esmero las insoportables
diástoles de la pasión insoportables

no sabes lo hondo lo vasto lo bello que es

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Mamá es que no me sale, Sergio Loo

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Un poema de un querido escritor, Sergio Loo, de su libro Guía Roji. 

Carta a mi madre

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A Teodora

GINEBRA, PARÍS, JULIO 1984 PARÍS, NOVIEMBRE 1987

recibí tu carta 20 días después de tu muerte y cinco minutos después de saber que habías muerto / una carta que el cansancio, decías, te interrumpió / te habían visto bien por entonces /aguda como siempre / activa a los 85 años de edad pese a las tres operaciones contra el cáncer que finalmente te llevó/

¿te llevó el cáncer? / ¿no mi última carta? / la leíste, respondiste, moriste / ¿adivinaste que me preparaba a volver? / yo entraría a tu cuarto y no lo ibas a admitir / y nos besábamos / nos abrazamos y lloramos / y nos volvemos a besar / a nombrar / y estamos juntos / no en estos fierros duros /

vos / que contuviste tu muerte tanto tiempo / ¿por qué no me esperaste un poco más? / ¿temías por mi vida? / ¿me habrás cuidado de ese modo? / ¿jamás crecí para tu ser? / ¿alguna parte de tu cuerpo siguió vivida de mi infancia? / ¿por eso me expulsaste de tu morir? / ¿como antes de vos? / ¿por mi carta? / ¿intuiste? /

nos escribimos poco en estos años de exilio / también es cierto que antes nos hablamos poco / desde muy chico, el creado por vos se rebeló de vos / de tu amor tan estricto / así comí rabia y tristeza / nunca me pusiste la mano encima para pegar / pegabas con tu alma / extrañamente éramos juntos /

no sé cómo es que mueras / me sos / estás desordenada en mi memoria / de cuando yo fui niño y de pronto muy grande / y no alcanzo a fijar tus rostros en un rostro / tus rostros es un aire / una calor / un aguas / tengo gestos de vos que son en vos / ¿o no es así? / ¿imagino? / ¿o quiero imaginar? / ¿recuerdo? / ¿qué sangres te repito? / ¿en qué mirada mía vos miras? / nos separamos muchas veces /

nací con 5,5 kilos de peso / estuviste 36 horas en la cama dura del hospital hasta sacarme al mundo / me tuviste todo el tiempo que tu cuerpo me pudo contener / ¿estabas bien conmigo adentro? / ¿no te fui dando arrebatos, palpitaciones, golpes, miedos, odios, servidumbres? / ¿estábamos bien, juntos así, yo en vos nadando a ciegas? / ¿qué entonces me decías con fuerza silenciosa que siempre fue después? / debo haber sido muy feliz adentro tuyo / habré querido no salir nunca de vos / me expulsaste y lo expulsado te expulsó /

¿esos son los fantasmas que me persigo hoy mismo / a mi edad ya / como cuando nadaba en tu agua? / ¿de ahí me viene esta ceguera, la lentitud con que me entero, como si no quisiera, como si lo importante siga siendo la oscuridad que me abajó tu vientre o casa? / ¿la tiniebla de grande suavidad? / ¿dónde el lejano brillo no castiga con mundo piedra ni dolor? / ¿es vida con los ojos cerrados? / ¿por eso escribo versos? / ¿para volver al vientre donde toda palabra va a nacer? / ¿por hilo tenue? / la poesía ¿es simulacro de vos? / ¿tus penas y tus goces? / ¿te destruís conmigo como palabra en lapalabra? / ¿por eso escribo versos? / ¿te destruyo así pues? / ¿nunca me nacerás? / ¿las palabras son estas cenizas de adunarnos? /

nos separaste muchas veces / ¿eran separaciones? / ¿formas para encontrarse como primera vez? / ¿ese imposible nos hacía chocar? / ¿eso me reprochabas en el fondo? / ¿por eso eras tan triste algunas tardes? / tu tristeza me era insoportable / a veces quise morirme de eso todavía / ¿ya tenía mi pedazo de vida para ocuparme de él? / ¿como animal cualquiera? / ¿ya soy triste por eso? / ¿por tu tristeza ofende la injusticia / escándalo del mundo? /

siempre supiste lo que hay entre nosotros y nunca me dijiste / ¿por culpa mía? / ¿te reproché todo el tiempo que me expulsaras de vos? / ¿ése es mi exilio verdadero? / ¿nos reprochamos ese amor que se buscaba por separaciones? / ¿encendió hogueras para aprender la lejanía? / ¿cada desencontrarnos fue la prueba del encuentro anterior? / ¿así marcaste el infinito? /

¿qué olvido es paz? / ¿por qué de todos tus rostros vivos recuerdo con tanta precisión únicamente una fotografía? / Odessa, 1915, tenes 18 años, estudias medicina, no hay de comer / pero a tus mejillas habían subido dos manzanas (así me lo dijiste) (árbol del hambre que da frutas) / esas manzanas ¿tenían rojos del fuego del pogrom que te tocaba? / ¿a los 5 años? / ¿tu madre sacando de la casa en llamas a varios hermanitos? / ¿y muerta a tu hermanita? / ¿con todo eso / por todo eso /contra / me querés? / ¿me pedías que fuera tu hermanita? / ¿así me diste esta mujer, dentro / fuera de mí? / ¿qué es esta herencia, madre / esa fotografía en tus 18 años hermosos / con tu largo cabello negriazul como noche del alma / partida en dos / ese vestido acampanado marcándote los pechos / las dos amigas reclinadas a tus pies / tu mirada hacia mí para que sepa que te amo irremediablemente? /

¿así viaja el amor / de ser a antes de ser? / ¿de ser a sido en tu belleza? / ¿viajó de vos a mí? / ¿viaja ahora / morida? / nada podemos preguntar sino este amor que todo el tiempo nos golpeó / con su unidad irrepetible / ¿para que no olvidemos el dolor? / ¿los dos niñitos del mercado de Ravelo con una gallinita en los brazos, ofreciendo barato y con gestos de madre, casi recién salidos de sus madres? / ¿por qué te apareciste en el mercado boliviano? / ¿en cada pena estás? / apagabas el sol para dormirme /

¿podes quitarme vida? / ¿ni quitártela yo? / ¿castigabas por eso? / desciendo de tus pechos / tu implacable exigencia del viejo amor que nos tuvimos en las navegaciones de tu vientre / siempre conmigo fuiste doble / te hacía falta y me echaste de vos / ¿para aprender a sernos otros? / cada mucho nos dabas un momento de paz: entonces me dejabas peinarte lentamente y te ibas en mí y yo era tu amante y más / ¿tu padre? / ¿ese rabino o santo? / ¿que amabas? / ¿más que a mí? / ¿me perseguías porque no supe parecerme a él? / ¿y cómo iba a parecerme? / ¿no me querías otro? / ¿lejos de ese dolor? / ¿por qué tan vivo está lo que no fue? / ¿nunca junté pedazos tuyos? / ¿cada recuerdo se consume en su llama? / ¿eso es la memoria? / ¿suma y no síntesis? / ¿ramas y nunca árbol? / ¿pie sin ojo, mano sin hora? / ¿nunca? / ¿saliva que no moja? / ¿así atan los cordones del alma? / ¿vos sos dolor, miedo al dolor? /

¿qué fue lo separado? / ¿mi dedo de escribir en tu sangre? / ¿mi serte de no serte? / y vos, ¿no eras el otro? / ¿cuántas veces miraste las llamas del pogrom mientras yo te crecía, entraste al bosque donde cantaba el ruiseñor que nunca oí, jugaste con el que nunca fui? / nacimos junto a dos puertos distintos / conocemos las diferencias de la sal / vos y yo hicieran un mar desconocido con dos sales /

me hiciste otro / no sigas castigándome por eso / ¿te sigo castigando por eso? / ¿y sin embargo / y cuándo / y yo tu sido? / ¿vos en yo / vos de yo? / ¿y qué podemos ya cambiar? / ¿pudimos cambiar algo alguna vez? / ¿nunca saldé las hambres del abuelo? / los ojos claros del retrato que presidía tu cuarto / ¿qué puede el verdadero amor cambiar? / ¿o nos es de tal modo que nos empuja a ser sí mismos? / ¿para uno en el otro? / ¿resonando en las partes de la noche? / ¿como dos piedras contra el cielo? / ¿pájaro y árbol? / cuando se posa el pájaro en el árbol, ¿quién es vuelo, quién tierra? / ¿quién baja a oscuridad? / ¿quién sube a luz? / ¿qué goce pasa a llaga? / ¿te llevo en llaga viva? / ¿para que nos atemos otra vez? / ¿este sufrido amor? /

me hiciste dos / uno murió contuvo / el resto es el que soy / ¿y dónde la cuerpalma umbilical? / ¿dónde navega conteniéndonos? / madre harta de tumba: yo te recibo / yo te existo /

¿tratos de amor hay en la sombra? / ¿ya volveré a peinarte el dulce pelo / espesura donde mi mano queda? / ¿pensativa en tu aroma? / ¿gracia cuajada en lenta parecida? / ¿me quisiste imposiblemente? / ¿así me confirmaste en el furor? / ¿puerto de tardes inclinadas al que volvías tantas veces? / ¿dónde navegarás ahora sino en mí / contra mí? / ¿puerto solo? / bella de cada mar en mi cabeza / llaga de espumas / alma /

no sé qué daño es éste / tu soledad que arde / dame la rabia de tus huesos que yo los meceré / vos me acunaste yo te ahueso / ¿quién podrá desmadrar al desterrado? / tiempo que no volvés / mares que te arrancaste de la espalda / tu leche constelada de cielos que no vi / leche llena de sed / tus pechos que callaban / paciencias / caballitos que el pasado maneó / llenos de estepa detenida / rota por mi avidez de vos / así me alzaste / me abajaste / me amaste sin piedad / pañal feroz de tu ternura /

¿o yo fui tu cansancio? / ¿te reproché que me expulsaras? / ¿nos ata ese reproche hondísimo / que nunca amor pudo encontrar? / ¿no me quisiste mar y navegar lejos de vos? / ¿tiempo hecho de vos? / ¿no me quisiste acaso otro cuando me concebías? / ¿otra unición de esa unidad? / ¿ama total de tus dos sangres? / ¿te das cuenta del miedo que nos hiciste, madre? / ¿de tu poder / tu claridad? /

¿qué cuentas pago todavía? / ¿qué acreedores desconozco? / ¿necesito recorrer una a una tus penas para saber quién soy / quién fui cuando nos separamos por la carne / dolorosa del animal que diste a luz / siervarnía / ciega a mi servidumbre de tu sierva / pero esas maravillas donde me hijaste y te amadré / tu cercana distancia /

¿me ponías a veces delantales de fierro? / ¿me besabas a veces con pasión? / ¿y qué pasión había en tu pasión ? / ¿no podrías cesar en tu morir para decirme? / ¿no te querés interrumpir? / ¿entraste tanto en tu desparecer? / ¿volvés al desamparo de mí? / ¿tan duro era mi amor? / ¿te di un alma y con otra te echaba a mi intemperie? / ¿no pudiste morivivirme en suave claustro / no darme de nacer? / mi nacer, ¿te habrá apagado ganas de matarme? / ¿eso me perdonabas y no me perdonabas? / ¿así peleaste con tus sombras? / ¿así me hiciste sombra tuya de otro cuerpo, me diste tu pezón / campo violeta / donde pacía un temblor? A ¿techo contra el terror? / ¿única tela de la paz? / ¿no la tejíamos los dos? / ¿en mañanas cayendo sobre el patio donde jamás hubo otra gloria? / ¿blancuras que de vos subían? / ¿rocíos de tu sangre al puro sol? / ¿lluvia de abajo interminable? / ¿yo fui animal de lluvia? / ¿te ensucié pechos con mi boca? / ¿me diste a veces leche amarga? /,¿te olvidas de las veces que no quise comer de vos? / ¿qué te venía entonces de la entraña del alma? / esos jugos, ¿no me atardecen fiero? / ¿y vos crees que estás muriendo? / ¿antes que muera yo? / ¿y se apaguen, los gestos que escribiste en mi cuerpo? / ¿las dichas que imprimiste? / ¿en mi querer a las mujeres? / ¿prolongándote en ellas? / ¿que de vos me tuvieran y alejaran? /

¿qué yo habré sido para vos? / ¿cómo me habrás sufrido cuando salí de vos? / no saberte, ¿no es mi saber de vos? / yo no sé por qué cielos giraste / sé que giran en mí / nada pudiste finalmente ahorrarme / no soy sin vos sino de vos / no me reproches eso / todavía me entibia el blancor de tu nuca / y mis besos allí / siervos de esa armonía / ¿cuántas veces se detuvo allí el mundo? / ¿cuántas veces cesaste la injusticia allí / madre? / ¿cuántas veces el mundo endureció tu leche / la que me abraza / la que me rechaza / la que te pide explicaciones? / ¿ya solísima / y tarde / y tan temprano? / y esta tarde / ¿no está llena de usted? / ¿de veces que me amó? / la voz que canta al fondo de la calle / ¿no es su voz? / ¿temblor de vientre juntos todavía? / ¿qué es este duro amor / tan suave y tuyo / lluvia a tu fuego / fuego a tu madera / llama escrita en el fuego con tu huesito último / ardor de pie en la noche? / ¿alta? / ¿qué gritas en mi alma? / pero no me gritas / tu paladar entrado a tiendas de la sombra siento frío / ¿cuántas veces sentiste mis fríos? / ¿me habrás mirado extrañada de vos? / ¿no te fui acaso el peor de los monstruos? / ¿el creado por vos? / ¿y cómo hiciste para amarme? / ¿ese trabajo dabas de comer contra tu propia oscuridad? / y uando abrí la boca, ¿no gritaste? / ¿no se asustó tu lengua de mi lengua? / ¿no hubo un jardín de espanto en tu saliva? / ¿que sembré / cultivé / regué con mi tu sangre? / ¿y qué te habré morido al darme a luz? / ¿y la profundidad de mis desastres? / ¿y nuestro encuentro inacabado / ya nunca / ya jamás / ya para siempre? / ¿y pedregal de vos a vos donde sangraron mis rodillas? / ¿cuando junto a mi cuna llorabas tantas cosas / y mi fiebre / y la fiebre de tu salvaje juventud? /

así mezclaste mis huesitos con tu eternidad / tus besos era suaves en noches que me dejaste solo con el terror del mundo / ¿me buscabas también así? / ¿hermanos en el miedo me quisiste? / ¿en un pañal de espanto? / ¿o me parece que fue así? / ¿dónde se hunde esta mano / dónde acaba? / ¿escribís, mano, para que sepa yo? / ¿y sabes más que yo? / tocaste el pecho de mi madre cuando fui animalito / conociste calores que no recuerdo ya / bodas que no conoceré / ¿qué subtierra de la memoria aras? / ¿soy planta que no ve sus raíces? / ¿ve la planta raíces? / ¿ve cielos / empujada? / ¿cómo vos, madre, me empujas? / mi mano, ¿es más con vos que mismo yo? / ¿siente tu leche o lunas de noche en mí perdida? /

¿y mi boca? / ¿cuánta alma te chupó? / ¿te fue fiesta mi boca alguna vez? / ¿y mis pies? / ¿me mirabas los pies para verme el camino? / ¿y tu ternura entonces? / ¿era tu viaje hacia mi viaje? / ¿fuiste rodeada de temor amoroso? / ¿del caminar por mí? / ¿por qué nunca supimos arreglar el dentrofuera que nos ata? / ¿al afuerino de tu cuerpo? / tu leche seca moja mi alma / ¿ahora la soy? / ¿me es? / ¿cuáles son los trabajos del pájaro que nunca me nombras? / ¿el que nos volaría juntos? / ¿ala yo / vuelo vos? / me obligaste a ser otro y tu perdón me muerde las cenizas / ¿acaso yo podía prolongar tu belleza? / ¿sin convertirla en cuerpo de dolor / lengua exiliada de tu nuca? / ¿y cuánto amé la ausencia de tu nuca para que no doliera? / ¿y que te devolviera? / ¿a dulzura posible en este mundo? / ¿conocida que no puedo nombrar? / ¿vientre que nadie puede repetir? / ¿lleno de maravilla, de gran desolación? / ¿pasó a río deshecho por mis pies? / ¿tan duro tu olvidar? / poderosa, ¿soy el que vos morís? / ¿ceñido de tu nombre? / ¿por qué te abrís y te cerras? / ¿por qué brilla tu rostro en doble sangre / todavía?
pasé por vos a la hermosura del día / por mí pasas a la honda noche / con los ojos sacados porque ya nada había que ver / sino ese fino ruido que deshace lo que te hice sufrir /ahora que estás quieta/
¿y cómo es nuestro amor / éste? /
envolverán con un jacinto la mesa de los panes /
pero ninguno
me hablará / estoy atado a tu suavísima / doy de
comer a tu animal más ciego /

¿a quién das tregua / vos? /
están ya blancos todos tus vestidos/
las sábanas me aplastan y no puedo dormir / te odias en mí completamente / se crecieron la mirra y el incienso que sembraste en mi vez / deja que te
perfumen / acompañen tu gracia / mi alma calce tu transcurrir a nada / todavía recojo azucenas que habrás dejado aquí para que mire el doble rostro de tu amor/
mecer tu cuna / lavar tus pañales / para que no
me dejes nunca más /
sin avisar / sin pedirme permiso /
aullabas cuando te separé de mí /
ya no nos perdonemos /

 

¿Qué precio tiene el arte?

Tracy Emin

Tracy Emin

Tracy Emin es una artista británica quien —al igual que la mayoría de las artistas del mundo— ha padecido el recibir menor representación, paga y reconocimiento por trabajos artísticos que los que reciben los hombres.

http://vimeo.com/80772625

Digamos que los asuntos del mundo del arte reproducen las mismas malas prácticas de los campos laborales y sociales; una de ellas, sumamente evidente es pagar y reconocer el trabajo de alguien de acuerdo con criterios más inciertos  que los que tendrían que ver con el trabajo mismo; por ejemplo, pagar de acuerdo con el color de piel, la alcurnia, origen étnico, las “relaciones”, o en su defecto, los órganos sexuales con los que se nació, y si te tocaron femeninos, pues ya sabemos.

En México, las cosas no difieren de las estadísticas documentadas en otros países, que a a pesar de la denuncia, difícilmente se han movido hacia números menos desiguales. Es sumamente relevante el trabajo que ha realizado el MUMA, en lo que a mujeres mexicanas en el arte se refiere. En este espacio se documenta quiénes son y qué hacen, además de organizar exhibiciones, muestras y análisis de la obra de mujeres mexicanas.

MUMA, 2014. Mujeres detrás de la lente

MUMA, 2014. Mujeres detrás de la lente

Desconozco trabajos con esa tónica en el ámbito de la escritura, pero recientemente en Tijuana, la editorial Piedra Cuervo publicó una compilación realizada por Gidi Loza Cuerpo+mente+ lenguaje. El libro es sumamente valioso porque en él se piensan, se procesan, reflexionan, sienten y perciben estas cosas de las mujeres que escriben. Los materiales que reúnen el libro son inquietantes, disímiles, desbordantes, juguetones y sumamente disfrutables y contradictorios, lo cual me parece doblemente generoso.

Mujer que escribe, (“Fragil, NO TOCAR”) de Amaranta Caballero explora a partir de la biografía de mujeres que escriben esta relación entre vida, trabajo artístico y muerte que devela muchos de los tópicos que las estadísticas ponen en números: pobreza, marginación, discriminación, horror. De la exigencia de mayor visibilidad, representación, paga y reconocimiento de las mujeres que hacen arte y escriben, a exigir que se detenga la violencia de todo tipo que se cierne sobre nuestras amigas, hijas, hermanas, madres, conocidas, vecinas, desconocidas lo que existe es acto de congruencia y solidaridad. Exigir mejores condiciones de trabajo, incluyendo el trabajo artístico realizado por mujeres, es exigir mejores condiciones de desarrollo para todas las personas.

El estado de las cosas es grave. Sobre todo si pensamos en algunos escándalos de mujeres cercanas a hombres políticamente muy poderosos, digamos, primeras damas o hijas de secretarios o ex-secretarios quienes a pesar de estar, digamos en espacios privilegiados, han recibido golpizas documentadas que han terminado en impunidad y olvido. O el terrible caso de Yakiri, quien al defenderse, pasó de víctima a presa.

Perdido y encontrado

Una feliz reseña hecha por Costa sin mar para la revista Tierra Adentro. Este librito es uno de los favoritos de mis chamacos y cuando se los leo, el pingüino camina cantando “Vooooooooooooooy por lamveredatrompical”… La verdad es que nos divertimos mucho. Por cierto, ¡qué foto tan linda la de Oliver Jeffers!

Aquí la reseña.

PERDIDO Y ENCONTRADO

Ilustración de Oliver Jeffers. Imagen de Cuento a la vista (web).

Titulo: Perdido y encontrado

Autor: Oliver Jeffers

Traductor: Jorge Luján

Editorial: FCE

Lugar y Año: México, 2012

La historia que narra Perdido y encontrado de Oliver Jeffers (FCE, 2012) es la de un niño que encuentra fuera de su casa a un pingüino.  El niño lo lleva de regreso al Polo Sur, se separan comienzan a extrañarse. Se buscan y reencuentran en el océano para emprender juntos el camino de regreso a casa. En este libro álbum el autor presenta los temas del hallazgo, la soledad, el viaje y las relaciones de amistad.  ¿Pero de qué manera lo hace? ¿Cómo funciona la máquina narrativa de un objeto que se sirve de las palabras y el dibujo para contar?

El título. Para hacer encender  la máquina, uno debería pensar más bien en encontrado-perdido-encontrado. Pues así es la historia. Un niño abre la puerta de su casa. En el umbral un pingüino. Para que la maquinaria funcione, para que las palabras y las imágenes marchen es necesario detener cierta lógica. Abrir las puertas a un razonamiento donde un niño pueda hospedar a un animal de las antípodas, sin que su madre, sin que sus vecinos o sus compañeros de escuela lo cuestionen. Es decir, una lógica donde ciertos poderes (la familia, la sociedad de los vecinos, la escuela) quedan fuera. Un territorio distinto al que puede vivir un niño en un suburbio. Una lámina donde tres casas,  una superficie de césped y una fórmula, “Había una vez un niño que un día encontró un pingüino en la puerta de su casa”, nos llevan a un sitio donde las fuerzas del orden, de lo normal quedan en suspenso. No una utopía, simplemente otro lugar.

Para esto es necesario plantear el flujo encontrar-perder-encontrar.

Encontrar. Aparece un suceso extraordinario (porque uno no anda encontrando pingüinos como encuentra piedras) que descoloca la situación del niño. Situación que lo obligará a emprender un viaje (pequeño Ulises-Gilgamesh). Al llegar a su meta ambos personajes se separan.

Perder. El niño al iniciar el viaje de regreso se da cuenta que la unión con el pingüino existe por haber compartido tiempo, narraciones, aventuras (Ulises que al llegar a Ítaca se da cuenta que lo deseado es seguir el viaje con sus camaradas; Gilgamesh anclado a los vínculos de su amigo).

Oliver Jeffers. Imagen de Cuento a la vista (web).

Oliver Jeffers. Imagen de Cuento a la vista (web).

Encontrar. En el océano el niño desde su barca observa a su amigo que boga sobre un paraguas. Esta máquina narrativa es parte de un flujo. La historia no se cierra. La historia de esta pareja continuará.

La primera imagen del libro. Una maleta sola rodeada del blanco de dos páginas. ¿Qué significa una valija al inicio de una historia? Alguien que llega o alguien que ha dejado un sitio y, un determinado número de personas. El motor de la historia es el movimiento. Lo inesperado. En este caso particular esta maleta es la que el niño y el pingüino apañan para realizar su viaje hacia el Polo Sur. Pero también podríamos pensar que es la maleta que el pingüino carga antes de tocar la puerta del niño. El equipaje que alguno de los dos llevará dentro de un tiempo, porque uno de los términos presentes en este libro es el movimiento. No podemos imaginar que los personajes terminen con un final del tipo: fueron felices (e inmóviles) para siempre. Las imágenes presentes dan cuenta de ello. Vemos al niño y al pingüino pasear, hablar, averiguar, bañarse, leer, construir, navegar, abrazarse. La máquina de historias no sirve si se detiene. Aquí presenciamos no ese otro lugar, sino algo distinto a lo que el poder nos enseña: formas de organización petrificadas en su jerarquía, donde por lo regular se estigmatiza a aquella persona que se atreve a moverse, a viajar, a abandonar a su familia.

El motivo del viaje. El niño cree que el pingüino está triste. Cree que la solución es dirigirse al Polo Sur. ¿Cómo infiere esto? El libro no lo muestra. Esta característica es uno de los logros del autor. Esto es lo que me permite a mí como lector dialogar con el libro. Porque comienzo a hacer conjeturas respecto a lo que pasa por la cabeza del niño. El pasado que le hace pensar que regresando al pingüino a su lugar de origen combatirá su tristeza. La educación que le permite planificar una travesía con una lámpara  y un paraguas. La necesidad que tiene el niño de colocar ciertos significantes en ese territorio imaginario, porque lo que une a esa tierra son ciertas marcas gráficas: los libros, un cubo de información sobre objetos perdidos, una marquesina que anuncia “El Polo Sur”. Pero esta característica también tiene que ver con las herramientas del autor, con el aspecto formal. Usa palabras y dibujos. Herramientas no auditivas. Pero este libro está lleno de ruidos. Observamos los diálogos del niño, el ruido de sus caminatas, su movimiento dentro de una tina, los gritos ante un barco; al martillar, al remar, al empujar a su amigo cuando llegan a la orilla del Polo sur.

Advertencia con forma de sloganPerdido y encontrado es un libro peligroso. En su historia podríamos encontrar formas para imaginar, para modificar lo que pensamos y la forma que vivimos. No es un libro obvio, no dice: cambia esto, o analiza aquello. Es sutil, sólo nos pregunta ¿qué harías si afuera de tu casa encontraras un pingüino?

Ilustración de Oliver Jeffers. Imagen de Cuento a la vista (web).

Las gallinas se preguntan

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Las gallinas se preguntan

Ilustración de Alberto Monnt

Ocho pasos para tocar percusiones o A Corina un domingo por la tarde * (fragmento)

Encore

Xitlalitl Rodríguez Mendoza

 

Percusión significa golpear. ¡Gran percusionista fue mi padre! Y su padre. Y yo de mi hermano. El menor. También es sacudir, frotar, batir. Con mazas, con manos, la piel extendida de un mamífero. Muerto. Al nacer, somos un instrumento del aullido. El dolor: ese otro gran percusionista. Tales fueron mis primeras instrucciones musicales. Castañuelas, cucharas, güiro, crótalos, guasá.

Percusión significa correr. Pisar las hojas de los árboles invertidos por donde los días pasan como estampida de búfalos. Percusión significa chocar. Los guantes, los dientes y entonar el oscuro enunciado del bruxismo. Las eras geológicas nacen y mueren a golpes. Incluso un meteorito bebé puede derrumbar la Tierra y sacar de ella el sonido más precioso. Percusión significa caer. A veces sin tocar el agua ni el aire ni el suelo. La sangre nos cae por dentro y yace como un espejo que la luna también toca. Gong, piedra, maraca, cencerro.

Percusión. Persecución. Palabra percutida: cardio, cuerda, concordia. No sólo a un instrumento el iniciado. Xilófono, marimba, vibráfono, clavecín. Algunos de estos producen tonos o notas específicas, por ejemplo, la del amor. Timbales, platillos, claves y maracas. Por eso es necesario saber golpear como las olas cargadas de peces al peñasco. Idiófonos, membranófonos, cordófonos. El amor es un ritmo sin melodía. Pandereta, triángulo, bombo. El amor pega suave. Aerófonos: silbatos, sirenas, máquinas de viento. A veces teme y suena hondo. Tambor militar, caja clara, corazón. Otras no nos toca en lo absoluto y aún así, una vibración interminable nos atraviesa. Percusión significa llover, pero ante todo significa que cada roca acometida que nos toque es nuestra, y en nosotros sonará por siempre.

 

* Este fragmento pertenece a un poema escrito para el proyecto Bisbiglio qualcosa nel mio orecchio, de Edgar Barroso, presentado en la Universidad de Harvard.

Tomado de la revista Luzzeta