Ahorro en cooperativas

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Ahorrar es una manera de obtener beneficios a futuro, permite planear proyectos y solventar situaciones de emergencia. Ahorrar en un banco es una opción más o menos segura pero muy cara, pues ya se sabe que el banco busca el beneficio del banquero y muy pocas veces el de sus clientes. Lo importante es saber que existen otras opciones mucho más cercanas y son aquellas que se dan en comunidades y que permiten a las organizaciones generar recursos que en mayor o menor medida pueden repartirse entre sus integrantes como las cajas de ahorros y las tandas.

Las tandas económicas funcionan en grupos pequeños que fijan una cantidad que aportará cada uno de sus integrantes cada determinado tiempo: semana, quincena o mes. El dinero recaudado en cada fecha se otorga a cada miembro de acuerdo con el orden que hayan acordado en un principio todos los integrantes. En esta organización hay un responsable que se encarga de recaudar y repartir el recurso, la ganancia de todos es que pueden ver su dinero reunido, la ventaja para el responsable de la tanda es que puede elegir entre los primeros números de la tanda.

Las cajas de ahorro funcionan en organizaciones más grandes como trabajos o escuelas, también tienen un responsable. Suelen ser anuales o semestrales y funcionan con cuotas fijas que los integrantes determinan  de acuerdo con su capacidad de ahorro, con esas aportaciones se generan fondos que el responsable recauda y administra. Ese fondo se presta con algún interés, la mayoría de las veces menor al que aplicaría el banco, la idea es que se preste tanto a los ahorradores como a otras personas cercanas. El responsable se asegura de que los préstamos sean a personas solventes que cubran el monto de lo prestado y los intereses antes de que concluya el periodo de la caja de ahorro, al cierre de la caja el responsable determina cuál fue la ganancia de cada integrante de acuerdo con algunas variables como los préstamos solicitados, o las personas recomendadas, entre otros criterios que ayudaron a que el fondo produjera dividendos. Así todos los ahorradores quedan beneficiados.

He aquí más información sobre cómo los ahorradores se organizan.

Así que ahorre cooperando.

Moving

Moving.

Infografía Los papás del siglos XXI en Estados Unidos

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Infografía Los papás del siglos XXI en Estados Unidos

El rey que mataba elefantes (cuento infantil)

Ésta es una una gran historia para comenzar a cambiar historias.

 

El rey que mataba elefantes (cuento infantil).

Otra mirada a nuestra realidad

Hacemos limonada

Me gusta cocinar, atender a mis hijos, su ropa, su sopita; y ahora que no lo tengo que hacer todos los días, disfruto lavar los trastes, la ropa, limpiar y ordenar estantes, anaqueles. Me encanta que mi casa sea un lugar cómodo y un espacio para crear. Además de todo eso disfruto infinitamente escribir, es mi oficio, y con ese oficio vino también el afán por investigar y documentar soluciones a determinados problemas.

  Componer un poema es resolver un problema; hacer las cuentas y el presupuesto, otro problema; explicarle a mi pequeño que el fin de semana no voy a estar porque tengo que ir a un encuentro de escritores o a presentar el libro muy lejos, otro y de los gordos: además de la explicación hay que dejar un titipuchal de pendientes resueltos. Además tuve otro problema del que quiero contarles; y es que una vez creí en ciertas falacias que suponen que las mujeres nos merecemos más porque hemos sufrido mucho. Otra falacia que dice que las mujeres lo hacemos mejor solas que acompañadas, que detrás de las mujeres exitosas lo que hay es un tesón inextinguible por sobresalir encima de los hombres, encima de las otras mujeres y que más vale sola que mal acompañada y que por todo hay que competir y que el pez grande se come al chiquito.

   Afortunadamente en mi experiencia con la vida real, con hombres y mujeres de carne y hueso, y muy particularmente con mi Marco de referencia, mis padres, mis suegros, mis hermanos, mis tíos y tías, mis cuñados y cuñadas, mis amigos y amigas he descubierto que esas falacias son sólo ciertas percepciones y que por ver la hoja no ven el árbol y al revés. Me explico, ningún ser humano se hace solo, o lo sabe todo a partir de sí mismo, los seres humanos aprendemos en grupo y a lo largo de generaciones y prescindir de la visión del mundo de hombres o de mujeres nos genera una miopía que tampoco resuelve nuestros problemas de convivencia, al contrario, nos obliga a permanecer peleando unos contra otros y no es eso lo que me gustaría que mis hijos heredaran.

   Por razones que exceden las explicaciones de los economistas, el desempleo nos cayó en casa y no es la primera vez. Cuando terminé la maestría que me permitió cuidar a mi primer hijo, me quedé desempleada y me costó mucho trabajo conseguir uno donde me pagaran, luego le toco a Marco y luego a mí, otra vez y así nos hemos turnado temporadas de empleo y desempleo. Desde hace dos meses Marco está de nuevo en casa, lo que hace la diferencia en esta ocasión es que ya tenemos herramientas que nos permiten afirmar, por el momento, que el hecho de que papá está en casa es una ganancia para nuestra familia y no una pérdida.

   Nuestros hijos de seis y tres años se merecen un papá o una mamá que los cuiden que se hagan cargo de alimentarlos caseramente, de apoyarlos en sus tareas, de que su casa sea un lugar cómodo y sobre todo que les enseñe a ser honestos responsables y muy amorosos. Para que eso pase debe haber ingresos fijos que permitan cubrir las cuentas y que alguien se encargue de administrar las tareas y pendientes de la casa. Nuestros hijos también se merecen un dúo de padres dinámico y realizado, que ambos papás estén cómodos y contentos con sus trabajos y tareas, que se sientan más que útiles, creativos; que hagan cosas de las que se sientan orgullosos.

   Marco y yo platicamos mucho y así nos hemos dado cuenta de lo que queremos que aprendan nuestros hijos: que sean flexibles y no se casen con ciertas ideas del “deber ser”; que vean las cosas en contexto y en conjunto, que analicen y no se queden sólo con la primera impresión, o como decía mi abuela “aprende a hacer limonada con los limones que te han caído”, que le hallen el lado práctico y bondadoso a ciertas situaciones que nos ponen en contacto con aprendizajes que de otra forma nunca hubiéramos adquirido, y así es la vida, pues como dice el dicho no todo es miel sobre hojuelas y siempre se puede más con miel que con hiel, o más coloquialmente al mal tiempo, buena cara, la mejor, la más sonriente.

Bienvenida…

Aquí estoy