Una sucesión de amaneceres

Mario Montalbetti

 

I

No sabes lo hondo que es lo vasto que es
viajar serpentino entre los rayos de una bicicleta
robada al vecino

Así aparece el primer tema rodando por las arboledas
una buena mañana el primer tema que es el tema del miedo
del miedo a caerse al suelo del miedo a las cosas
a las que tenemos que acercarnos para verlas de cerca
del miedo a lo que repta como si caminara miedo
a perder el habla miedo a perderlo todo que es el miedo
a morir que no es lo mismo que el miedo a la muerte

morir es un acto cometido fuera del verso

es ilegible es arrimado se muere siempre afuera siempre
entre ruidos siempre en suburbia morir es un ademán
como quien entra en actitud de ejecutar algo

sólo que nada y sólo que siempre al final

la muerte en cambio es parte del verso se diría
parte misma del verso es un cuerpo extraordinario

no sabes lo hondo que es lo vasto lo impredecible

más impredecible que la danza de una lengua de fuego
más impredecible que un mal sueño al tercer día
de haber emprendido un viaje esto es lo más impredecible
lo más impredecible es lo que vas a pensar a continuación
ahora que ya te has gastado todos los puntos seguidos

porque todo absolutamente todo cuenta

el primer tema es el tema del miedo es el tema
de las dos miradas que cruzan a mitad del ojo
el tema de las dos miradas que se cruzan sin verse

dando simplemente la sensación de un encuentro
que no se ha llevado a cabo como si una bala
pasara cerca del hombro y dijéramos casi mientras
sentimos una ligera vibración en el aire un silbido
plateado casi un temblor helado un mal de ojo
que nos envuelve sin dejarnos reaccionar

y emergemos perplejos y emergemos hastiados
de tanto hablar en lenguas

pero igual gracias por preguntar

gracias por registrar con esmero las insoportables
diástoles de la pasión insoportables

no sabes lo hondo lo vasto lo bello que es

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Natural Instincts

Vídeo

Ximena Cuevas en la exposición Pulso Alterado del MUAC http://www.muac.unam.mx/webpage/ver_exposicion.php?id_exposicion=67.

Fuimos al MUAC, entre las muchas piezas que vimos y comentamos este video cautivo a mis chamacos, el mayor lo quiso ver varias veces y se planteó estas preguntas, ¿por qué no quiere a su bebé por ser negrito? ¿Por qué me da tanto horror la canción del final? ¿Es una película de terror?

Por las mañanas

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Por las mañanas

Infografía hecha por nosotros con

¿A dónde fue Adelita?

Vídeo

<p><a href=”http://vimeo.com/54124214″>A dónde fue Adelita? / Cortometraje</a> from <a href=”http://vimeo.com/user1230811″>aiwey</a&gt; on <a href=”http://vimeo.com”>Vimeo</a&gt;.</p>

Un corto de Javier Sánchez

¿Por qué tenemos que comprar lo que ellos dicen?

Vídeo

El asunto de que el rosa es sólo para las niñas o de que a las niñas no se les compran superhéroes, sólo princesas. Más allá de que vivimos en un mundo que establece un régimen de consumo exacerbado, está el asunto de que se moldea el consumo de manera que no sólo te incitan a comprar sino a comprar de cierta manera para modelar tus conductas, ante eso Riley plantea una serie de preguntas de lo más brillantes para cuestionarnos en qué clase de mundo estamos viviendo y en cuál nos gustaría vivir. La vocación por cuestionar es indispensable para elegir modos y modelos de vida más dignos y alegres de nosotros y de las personas que más queremos.

El rey Lear

Quiero que mi hijo tenga lo que yo no tuve

Déjese de cosas: usted toma mujer y se hace de un
par de hijos y se pasa
la vida en sus trabajos ni limpios ni muy sucios hasta
apilar 100 columnas de monedas de cobre abajo
de la cama
y después con el tiempo –usted es de usos honrados
salvo que la honradez etcétera–
guarda 2 000 columnas más en el ropero y 60 en el
techo del baño y entonces
es el viejo monarca que va a construir un castillo en
tierras de frontera
antes de su muerte y antes de la muerte del mayor de
sus hijos, “con el baño completo en los altos y
un bañito en la entrada”,
y entre las arenas y el torreón del oeste sembrará los
manzanos y el bosque de los robles
que serán una soga entre sus hijos y los hijos de sus
hijos y los otros que lleven su nombre,
pero sabe que se puede enredar en una de esas ramas
y Absalón –su hijo “el mayorcito, que va a ser
ingeniero”–
le abrirá la cabeza en 2 como una palta.
Ahora usted evita las ramas y cambia los bosques por
los acantilados:
sobre la arena mojada su caballo es alegre y veloz, las
naves enemigas no embravecen el mar,
sólo el aire que sopla trae el frío de los cascos
normandos – “allí nomás estaba el gerente general
en su carrazo, me hice el que no lo vi”–,
pero a ninguno de sus hijos le interesa su guerra con
los normandos ni aprendieron a usar la ballesta,
y usted de la oficina a la casa cuidándose de andar bajo
las ramas, y otra vez al torreón del oeste
–entre la cocina y el cuarto de fumar: el baño está
siempre ocupado y en los cuartos que sobran ni
una araña / en la noche
cuando el aire está limpio: la luz de las otras ventanas,
los grandes anuncios luminosos,
y usted aprovecha que baje la marea, se ajusta las
sandalias de venado, el manto: cabalga junto al mar,
y Absalón –el menor “será un gran abogado este
muchacho”– abre la red sobre la blanda arena y alza
su arpón de hueso
–no le gusta–, ya sé, haga su cuenta de nuevo, déjese
de cosas:
usted toma mujer y se hace de un par de hijos y
trabaja y etcétera hasta apilar 100 columnas de
etcétera abajo de la cama
y sube el dólar en un 50% y desembarcan los
normandos después de volar esos torreones nunca
construidos
y sus monedas de cobre son cáscaras de huevo que
aplasta el aire.
De acuerdo, sus hijos no han salido mejores que usted,
pero igual lo esperan en el bosque de robles y al borde
de las aguas
y ahora moléstese en buscarlos: ya no sobra otro
invierno y esta rueda se atraca.

Antonio Cisneros, poeta peruano

1942-2012

Elefante jugando en la playa

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Elefante jugando en la playa

Ah, la infancia. ¡Qué felicidad tan centelleante!